
El inglés conde de Essex con sus tropas saquea Cádiz en 1596, dejando a la ciudad con una mano delante y otra detrás. Tal fue la magnitud del ataque y los destrozos que la ciudad ya no volvería a ser la misma. Pero se sabe que, incluso anterior a esta època, ya había en Cádiz corrales de comedia. Quizá por un intento de evadirse de la realidad, unido a la enorme afición de Cádiz por el teatro y las artes escénicas, desde finales del S XVI hasta el XIX se abren y cierran gran cantidad de locales y teatros.
En el solar que hoy ocupa el Gran Teatro Falla se encontraba anteriormente el Gran Teatro, levantado en 1871 y desaparecido en un incendio en agosto de 1881.

En 1884 se inicia el proyecto para construir el nuevo teatro, bajo la iniciativa de personajes distinguidos del Cádiz de la época (José de la Viesca y Enrique Mcpherson entre otros) se crea la Sociedad Constructora del Teatro de Cádiz. Pero tan solo dos años después será en ayuntamiento el que se haga cargo del proyecto. Bajo el mandato del alcalde Martínez de Pinillos se le dará el impulso definitivo a la construcción. Juan Cabrera de la Torre será el arquitecto encargado. Siendo la inaguración oficial en 1910, la obra elegida para su inauguración será "La Bohemia", ejecutada por la Compañía Española de Zarzuela y Ópera. En 1912
el nuevo teatro sería el escenario en el que se celebrará el I Centenario de las Cortes.

Ya en 1926 y siendo alcalde Ramón de Carranza se realizan unas obras de mejora y se le da el nombre definitivo de Gran Teatro Falla. La siguiente renovación del coliseo es entre los años 1985-1990, trasladándose el concurso oficial de agrupaciones carnavalescas al desaparecido Teatro Andalucía.
El estilo del Gran Teatro Falla es neomudéjar, con arcos de herradura y fachada de ladrillos rojos vistos. En el interior se accede a los distintos pisos a través de una galería que se une con escaleras: patio de butacas, palcos platea, anfiteatro, palcos y paraíso. El escenario mide 25,5 metros de fondo por 18 metros de ancho. El techo interior fue decorado magistralmente por el pintor gaditano Felipe Abarzuza, discípulo del valenciano Sorolla. Su obra representa una alegoría del paraíso, con diversos dioses mitológicos.
Hoy día el Gran Teatro Falla está bien conservado y se ha erigido como referente y meca de nuestra fiesta más internacional y representativa.